“Hay un patriarcado y un capitalismo que provoca que muchas mujeres vulneren los derechos de otras”

 

Con acento / PorCausa.org // Rafaela Pimentel es una de las impulsoras de la Red Estatal de Trabajadoras del Hogar, un organismo que sirve de altavoz para el principal reclamo de este sector: la inclusión de este en el régimen general de la Seguridad Social. Para entender sus demandas y exigencias, un par de apuntes: el 98% de las empleadas del hogar son mujeres, mayormente, migrantes y dos, las condiciones laborales a las se enfrentan la mayoría en su día a día son de una precariedad total. La falta de regulación estatal sobre el gremio, que se encuentra en un régimen especial, “supone un descontrol que conlleva a que muchas personas se aprovechen de la precariedad de estas mujeres”, explica la activista.

Muchas trabajadoras no tienen prácticamente ninguna posibilidad de negociar con sus empleadores y se ven obligadas a aceptar condiciones inhumanas y hasta ilegales porque, “al ser muchas, se las sustituye rápido”. Además, la subida del salario mínimo interprofesional, lejos de haber supuesto una ventaja para estas mujeres, ha sido una condena, explica. A muchas les han recortado las horas y a otras les han echado porque pocas familias pueden permitirse pagar la cotización y un sueldo digno a la vez. Esto tiene consecuencias como no cobrar la baja laboral en caso de accidente o no tener pensión tras su jubilación.

Pimentel, que también es una activista de los derechos de las empleadas del hogar de la asociación Territorio Doméstico, forma parte de la Coordinadora Feminista 8M, desde donde lucha por los derechos de este trabajo que “no se valora”. Según ella, “si fueran hombres los que lo realizaran, hace mucho tiempo que todo hubiera tenido otras condiciones”.

Su lucha, y la de su colectivo, se articula en torno a una doble vertiente: piden derechos para las propias trabajadoras pero también “políticas públicas para que este trabajo no solamente sea realizado por las trabajadoras del hogar privadas”, sino que todas las personas tengan derecho a un cuidado y a un autocuidado. Según ella, “hay que reorganizar los cuidados porque actualmente alguien que no tiene recursos, no tiene acceso a ellos”. Por eso aboga por la creación de un ente público dedicado íntegramente a garantizar los cuidados.  Ahora, en su ausencia “se está dejando a la gente desprotegida”, comenta.

Por lo que cuenta, hay que trabajar en tres en vertientes: hacer de los cuidados algo público, regular las condiciones laborales y regular los salarios

Es necesario regular nuestro trabajo para que no haya economías sumergidas. Lo que ocurre en este sector es que, al estar en un régimen especial e irregular, se da un descontrol y unos se aprovechan de otros. Y tú, como empleada, no tienes manera de negociar con tu empleador: las empleadas del hogar somos muchas y nos sustituyen rápido. Nadie les obliga a que tú cotices, hay muchísima gente trabajando, no sólo mujeres migrantes. Y luego pasa lo que pasa: tienes un accidente y no cobras la baja laboral, o te jubilas y no tienes pensión. La gente no tiene interiorizado que si tienes a una persona en tu casa trabajando, tienes que pagar la Seguridad Social, es de sentido común. Si el Estado obligara a que se cumplieran estas cosas…

La activista Ana María Corral dice que “las empleadas del hogar extranjeras sirven para que las mujeres españolas puedan conciliar”. ¿Está de acuerdo?

Yo pienso que sí. Muchas mujeres españolas han salido al ámbito público, cosa que en España anteriormente no sucedía, gracias a nosotras. Hemos tenido que venir otras mujeres de fuera porque los hombres todavía no se hacen cargo de esta situación, ahí está el problema. Estamos facilitando que muchas mujeres puedan desarrollar su vida profesional y conciliar, pero es porque hay algo sin resolver: que los hombres se hagan cargo de las tareas domésticas que les corresponden. Creemos que sí, que para que unas mujeres puedan hacer valer su derecho, están quitándole los derechos a otras. Por eso estamos en el 8M y en este tipo de reivindicaciones: queremos que haya igualdad de derechos para todos, y todas y que las mujeres no tengamos que buscar a otras mujeres para hacer este trabajo.

En España existe un feminismo clasista que no es inclusivo. ¿Por qué es tan importante el feminismo interseccional?

Es posible que en España haya algún grupo feminista que sea clasista, pero yo creo que aquí en general hay muchas mujeres feministas que saben que tienen esos privilegios, se los cuestionan y los utilizan para ayudar a las demás. En los pasados 8M fue muy importante que estuviéramos nosotras, las migrantes, y que se pusiera como eje el tema de las trabajadoras del hogar y el de las fronteras. Había muchísimas mujeres que necesitaban esa visibilidad. Para las trabajadoras del hogar, esto ha sido muy importante: hemos conseguido unir nuestra lucha con la de las mujeres en general.

La historia está en que hay un patriarcado y un capitalismo que lleva a que muchas mujeres tengan que vulnerar el derecho de otras. Por cuestiones de falta de medios –como guarderías y residencias– para encargarse de la familia mientras tú trabajas. Hasta que los hombres no se hagan cargo y el Estado ponga de su parte no se resolverá la ecuación. Además, hay muchas mujeres que estamos siendo expulsadas de nuestros países y que hemos tenido que venir aquí y, debido a la Ley de Extranjería, sólo podemos dedicarnos a estos trabajos. Nunca he sentido que aquí haya un feminismo excluyente. Lo que sí que hay son personas con privilegios, pero el feminismo no es lo que lleva a que algunas personas tengan a otras trabajando, no es el feminismo, es capitalismo y el patriarcado.

Es más, cuando llegué a España, en los círculos donde me movía, encontré aquí a algunas feministas de las que yo había oído  hablar de forma utópica en Santo Domingo y conocerlas fue increíble. Para mí, fue lo más. Me hizo darme cuenta de que era algo que estaba cerca, que era una realidad.

Entonces, ¿no hay varios feminismos?

El hecho de que se intente dividir al feminismo en “blancos” o “no inclusivos”, me hace ver que hay mujeres migrantes que me están invisibilizando. He estado aquí toda la vida organizada y soy feminista, y si tú no me has visto, estás haciendo lo mismo que dices que hacen las otras: estás desviando la mirada. El feminismo soy yo, el feminismo eres tú, el feminismo somos todas. El feminismo somos cada una de las mujeres que lo integramos.

¿Cuál es la fórmula para que se tome en cuenta esta falta de derechos hacia personas tan vulnerables?

Nosotras decimos que politizamos las ollas, las sartenes y los delantales. Estamos haciendo un trabajo que no tiene derechos y que es precario. Por eso decimos que hay que politizarlo, para que no sólo seamos nosotras, las mujeres migrantes trabajadoras del hogar, las que luchemos por los derechos a los cuidados y por un reparto de tareas, sino que sea todo el mundo.

Queremos que se hable de este trabajo en las escuelas para que los niños y las niñas que vayan creciendo sepan que hay algo importante que se está haciendo para que la sociedad siga evolucionando. Los niños tienen que entender desde pequeños que para que sus padres puedan trabajar fuera de casa y aportarles privilegios, hay personas que están haciendo un trabajo dentro de casa sin el que no habría tiempo para esos privilegios. Tener coche, ir a la universidad, irse de vacaciones son cosas se dan porque sus padres salen a trabajar, pero hay una persona que se queda en su casa haciendo todo lo que sus padres no van a hacer.

¿En qué difiere la huelga feminista de otros tipos de huelga? La huelga como tal, no el movimiento, ¿supone de verdad una posibilidad de participación para todas las mujeres?

No es una huelga tradicional, es una huelga feminista. Hay mujeres que hacemos trabajos que no están amparados por una huelga laboral. Por eso explicamos muy bien que sí que sabíamos que muchas no íbamos a poder hacer esa huelga y queríamos que se hablara de algo que no se tomaba en cuenta: conseguimos que el tema de los cuidados, que era algo privado, se hiciera público y que todo el mundo hablara de ello. Claro que sabemos que muchas no pueden ir a la huelga. Por eso creamos la campaña de los delantales en solidaridad con muchas mujeres que no pueden poner en peligro su trabajo por estar en una posición tan vulnerable en la que en cualquier momento su empleador puede echarla. Para muchas trabajadoras del hogar, ir a una asamblea el domingo de antes del 8M es su forma de hacer huelga. Fuimos a Zaragoza y creamos la Red Estatal de Trabajadoras del Hogar, tras muchos años intentando articularnos en una red. Para nosotras, esa era nuestra huelga.

¿Qué pasaría si todas las trabajadoras del hogar hicieran huelga un día? Todas a la vez. 

Ese es nuestro sueño. Sería un colapso total. Se pararía el mundo. Por eso nuestra consigna del 8M es que si se paran las mujeres, el mundo se para. O la consigna de nuestro colectivo más concreto (empleadas del hogar) es: “sin nosotras no se mueve el mundo”. Es una frase que llevamos trabajando desde hace 13 años.

Lo positivo es que avanzamos y se nos está escuchando, lo que no hay es voluntad política. Hay muchas trabajadoras del hogar que están descubriendo sus derechos y los están peleando.

¿Cómo animaría a los hombres a ser solidarios con los derechos de las mujeres no solo el 8M, sino a diario?

Yo creo que los hombres se tienen que cuestionar. Ellos cuentan con unos privilegios que han supuesto que nosotras tengamos una discriminación y los tienen que ir dejando poco a poco. Las mujeres hemos estado muchos años realizando un trabajo que sostiene la vida. Pero no puede ser algo que hagamos nosotras solas. También necesitamos tener tiempo para nosotras. Para que muchas mujeres podamos estar libres o festejando simplemente el 8M, hay alguien que se tiene que hacer cargo de nuestras tareas. No queremos que los hombres se hagan cargo de todo, queremos un reparto equitativo. Las mujeres no nacemos sabiendo hacer todas estas tareas, hemos aprendido, y los hombres pueden hacerlo también, pero tienen que desarrollar esa voluntad y tener empatía. En el momento en el que se valore este trabajo y se desarrolle esa empatía, todo va a funcionar. Fin.

FUENTE: https://www.lamarea.com/2019/06/25/entrevista-rafaela-pimentel/



Integración social de las personas mayores: una prioridad inaplazable

Manuel Galiñanes Hernández

Cirujano cardíaco e investigador

https://www.flickr.com/photos/talcahuanofotos/6830202692El término de persona mayor o de la tercera edad se suele aplicar a la gente de 65 o más años, a los jubilados y a los que cobran una pensión y con frecuencia se vincula al envejecimiento, fragilidad y discapacidad. Sin embargo, el envejecimiento no ocurre de una manera uniforme y tiene un inicio y una progresión que varía entre individuos.

El envejecimiento se inicia al finalizar la fase de crecimiento y madurez, aunque hay quien opina que es un fenómeno que está presente desde el mismo momento de la concepción. Nuestros órganos están dotados con una población de células muy potentes (células madres) que se ocupan de reparar los daños que puedan ocurrir y solo cuando se sobrepasa la capacidad de reparación se producen una serie de modificaciones morfológicas y funcionales, reconocibles como envejecimiento, que pueden abocar a distintas enfermedades como ciertos tipos de demencia y cánceres, procesos osteoarticulares y algunas patologías cardiovasculares, entre otras. Los mecanismos responsables del envejecimiento a nivel biológico no son completamente conocidos y, lamentablemente, existen prejuicios y estereotipos con el término lo que hace que los mayores sean más vulnerables y su integración en la sociedad sea más difícil. Por este motivo, en este artículo utilizaremos el término de personas mayores en lugar de envejecimiento.

El incremento de la población de personas mayores es un fenómeno global consecuencia de un aumento de la esperanza de vida y también de una disminución simultánea de la natalidad. España es uno de los países con una vida media más elevada, actualmente de 85,6 años para la mujer y 80,0 años para el hombre, y se estima que para el 2033 será de 87,7 años para la mujer y 82,9 años para el hombre. Según el Avance de la Estadística del Padrón Continuo del INE del 1 de enero de 2019, en España hay un total de 47.007.367 habitantes, de los cuales las personas de 65 y más años es del 19,3%, esto es casi 1 de cada 5 españoles). Estudios realizados por la ONU, estiman que para el 2050 nuestro país sera el más añoso, con un 40% de su población de más de 60 años (Population Ageing and Development 2009: www. unpopu-lation.org) mientras que en el mundo habrá 2 billones de ciudadanos de 60 o más años, lo que supone el 22% de toda la población.

El progresivo agravamiento del desequilibrio poblacional se debe a la baja tasa de natalidad (nacimientos por cada mil habitantes) y el bajo índice de fecundidad (media de hijos por mujer), que en España eran de tan solo 8,41% y de 1,31, respectivamente, en el 2017, colocándose muy por debajo de la tasa de reemplazo de la fertilidad del 2,1. Los flujos migratorios serían un tercer factor que influencia la edad media de la población, pero estos pueden fluctuar dependiendo de las políticas migratorias y no son motivo de análisis en este artículo.

El aumento de la edad media de la población plantea interrogantes con respecto al futuro del mercado de trabajo, de la vivienda y el transporte, de la salud pública y la sanidad, de la estructura familiar y las relaciones intergeneracionales, y todas ellas necesitan soluciones claras y eficaces. Por otro lado, hay que tener en cuenta la disminución de la población en edad de trabajo que hace que la tasa de dependencia, definida como la relación entre la población de más de 66 años y el colectivo de entre 16 y 66 años, siga aumentando. Según el INE, en España, la tasa de dependencia pasaría del 25,6% en 2018 al 45,7% en 2068, y alcanzaría un máximo del 51,6% en 2052 (Boletín Económico 1/2019. Banco de España). La comunidad internacional, consciente de la importancia de la integración de la gente mayor en la vida social y económica de la sociedad, ha mantenido varias reuniones desde 1982 en que tuvo lugar la primera Asamblea Mundial sobre Envejecimiento en Viena y posteriormente en una segunda en Madrid en 2002 donde se reenforzó la necesidad de un plan de acción de soporte y desarrollo de la gente mayor. Pero más allá de declaraciones de buenas intenciones, una integración plena y efectiva del ciudadano mayor en la sociedad necesita de actuaciones concertadas y claras en diversas áreas que se comentan a continuación.

Pensiones justas y dignas. Prácticamente la totalidad de las personas mayores recibe alguna prestación económica del sistema público de pensiones; sin embargo, hay una gran variabilidad en la cuantía y no se tienen en cuenta las diferencias en el coste de la vida del lugar de residencia, lo que en algunos casos conduce a situaciones de pobreza. Es necesario que todas las personas mayores tengan asegurada una pensión suficiente para llevar una vida digna de acuerdo con los estándares del medio en que viven. Hay quien sugiere que la financiación de las pensiones exclusivamente por la seguridad social no es un modelo sostenible y ofrece como alternativa los planes de pensiones privados. Si bien es cierto que el incremento de la tasa de dependencia puede comprometer la viabilidad de las pensiones al ser la seguridad social la única fuente de ingresos, también se ha de admitir que todo plan de pensiones privado está diseñado para la obtención de beneficios de los inversores. Es pues obligatorio buscar otras alternativas como pueden ser: (i) la financiación de las pensiones por los impuestos, para lo que sería preciso mejorar los salarios y crear empleos estables evitando así la precariedad laboral, (ii) una respuesta social y política adecuada a la desindustrialización y concomitante aumento de la robotización con reajuste de las relaciones de mercado, (iii) y la continuación del trabajo productivo de las personas mayores que, gozando de un buen estado físico y mental, deseen permanecer en el mercado laboral. Una combinación de estas medidas abocaría a un nuevo paradigma social y asegurarían unas pensiones dignas y sostenibles.

Sistema sanitario público que cubra las necesidades sanitarias de las personas mayores y esté dirigido a tratar la cronicidad. El aumento de las personas mayores con una mayor prevalencia de enfermedades crónicas eleva el consumo de recursos y representa un reto al sistema sanitario público.  El 92% de las personas mayores tienen una enfermedad crónica, considerada como tal cualquier enfermedad o problema de salud de 3 o más meses de duración, y la mayoría tienen dos o más patologías asociadas (National Council On Aging). Nuestro sistema sanitario está centrado en la asistencia especializada (hospitalaria) y la asistencia primaria y comunitaria está infradotadas en presupuesto y personal para satisfacer no solamente las necesidades sanitarias de las personas mayores sino de todos los ciudadanos. El sistema sanitario actual está obsoleto y no es necesario insistir en que debe transformarse para responder de forma adecuada a la nueva realidad social de una población cada vez más añosa. Al ser la sanidad financiada por los presupuestos generales, es una exigencia para la administración de turno asegurar el acceso de todos los ciudadanos, incluidos los mayores, a una sanidad de calidad sin que tengan que ser penalizados a pagos extras por medicamentos y a buscar tratamientos en el sector privado.

Vivienda. Habitualmente los ciudadanos mayores no quieren perder su independencia y prefieren vivir en su propia casa y al ser posible cerca de familiares y amistades conservando los lazos sociales. En España casi el 90% de la población de 65 y más años tiene vivienda en propiedad y el deseo de continuar viviendo independientemente no representa un problema en la mayoría de los casos. Sin embargo, no todas las viviendas poseen las condiciones necesarias para vivir de manera independiente y segura. Las caidas son la causa más importante de lesiones y muertes en la gente mayor y una de las medidas más importantes para su control es la mejora de las condiciones habitacionales. Es pues necesario desarrollar planes de información y ayuda para mejorar las condiciones habitacionales de los mayores que deseen continuar viviendo en su propia casa.

El aumento de la vida media ha hecho más probable que en algún momento los cuidadanos mayores vivan aislados y en soledad, condiciones determinantes de una peor calidad de vida y de muerte precoz. En los últimos años se ha observado un incremento de los hogares unipersonales en personas de 65 y más años, aunque las proporciones en nuestro país son todavía menores que en otros países europeos. Para combatir el aislamiento de las personas mayores se necesitan ideas innovadoras y en este contexto se ha sugerido la creación de viviendas y espacios que puedan ser compartidos por personas de todas las edades, conocidos como convivienda intergeneracional (Ache PM, Fedrowitz M. The development and situation of co-housing initiatives in Germany. Built Environment. 2012;38(3):395. doi: 10.2148/benv.38.3.395), lo que facilitaría los intercambios entre personas de diferentes grupos de edad. Es aconsejable que la administración pública se involucre en este tipo de esquema habitacional facilitando su desarrollo, fomentando los vínculos comunitarios y evitando la discriminación y la segregación. En todo caso el diseño de este tipo de viviendas y espacios debe ser flexible y adaptable a las necesidades cambiantes de los usuarios. El beneficio social de la interacción entre generaciones compartiendo servicios y actividades es incalculable y la propia OMS ha impulsado la adaptación de ciudades y comunidades a las personas mayores, fomentando la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Adaptadas a las Personas Mayores y creando una plataforma para compartir información de forma interactiva.

Mientras que los esfuerzos han de dirigirse a mantener a los ciudadanos mayores dentro de la comunidad, aquellos que no puedan vivir independientemente o que requieran algún tipo de asistencia debido a debilidad física o enfermedad mental tienen la posibilidad de establecerse en residencias o instituciones especializadas donde puedan recibir los cuidados necesarios. En España hay 4,2 plazas de residencia por cada 100 personas mayores y, sin entrar a valorar si esta tasa es adecuada o no, las deficiencias en la calidad de los cuidados y en la alimentación en muchas de estas instituciones han sido motivo de repetidas denuncias por parte de familiares en los medios de comunicación. La ausencia de controles adecuados y la importante participación privada en este tipo de prestaciones, frecuentemente regidas por criterios puramente economicistas, debilitan un sector que es crítico para mantener la calidad de vida y la dignidad de los ciudadanos en la última fase de la vida. Se han de establecer pues los mecanismos adecuados para la regulación y control apropiados de estas instituciones impidiendo que inversores privados obtengan beneficio de los servicios públicos a costa de socavar la calidad de las prestaciones.

Contribución activa a la vida laboral. La proporción de quienes continúan activos laboralmente tras cumplir los 65 años en España es muy baja comparada con otros países europeos y de la OCDE, tan sólo el 5,9% en 2017 en la población de 65-69 años, mientras que en China la población empleada de esta edad alcanza el 37%. Hay personas mayores que desean seguir contribuyendo a la sociedad de forma activa y no hay claros argumentos en contra de esta propuesta. La tesis de que la continuidad de las personas mayores en la vida laboral restaría oportunidades a la gente más joven no se sostiene como indica la creciente tasa de dependencia. Por otro lado, la sociedad tiene que enfrentarse a sistemas sanitarios crónicamente deficitarios en recursos y a pensiones y prestaciones sociales cada vez más elevadas y la aportación de la gente mayor puede ser de gran importancia. Está claro que un aumento de la contribución de las personas mayores a la vida laboral permitiendo jubilaciones flexibles y no obligatorias ayudaría a paliar estas necesidades y a contrarrestar la tasa de dependencia.

Educación continuada. Es bien conocido que el nivel de instrucción es más bajo en cuanto más avanzada es la edad, lo que representa un obstáculo importante para que los mayores puedan ser independendientes y continuar desarrollándose desde el punto de vista personal y social. Actualmente existen programas de formación continuada de indudable valor en algunas comunidades, en su mayoría promovidos por movimientos sociales, agrupaciones vecinales y por los propios usuarios. Sin embargo, es preciso establecer programas educativos amplios y debidamente financiados a nivel estatal y en todos los ámbitos, para que la gente mayor tenga la oportunidad de acceder a ellos.

Un tema de crucial importancia hoy día es la la brecha digital en los mayores, lo que les incapacita para realizar tareas rutinarias simples como acceder a la información digital o gestionar sus propias transacciones bancarias. En España hay un descenso en los porcentajes de personas que utilizan internet a partir de los 55 años y para paliar este déficit es necesario desarrollar programas educacionales específicamente dirigidos a los mayores en el uso de las nuevas tecnologías. Una adecuada conectividad digital de los mayores permitiría un mayor acceso a la educación continuada, a la posibilidad de la teleasistencia y a una disminución del aislamiento.

Participación política. La existencia de partidos políticos sólidamente establecidos y con políticas internas que favorecen la endogamia y la falta de transparencia plantea importantes dificultades para la participación de los mayores. En nuestro país la edad media de los parlamentarios ha sido de forma consistente de menos de 50 años de edad y a partir de los 60 años el porcentaje de parlamentarios ha sido menor que la del resto de la población. Así en la legislatura del 2016, tan solo el 10% de los diputados en el Congreso tenían 60 o más años de edad a pesar de que el porcentaje de la población de esta franja de edad representara casi el 23% (INE).

El argumento de que los mayores no están interesados en participar políticamente no es cierto como lo demuestra el elevado número de formaciones políticas y plataformas surgidas del activismo de la gente mayor tanto en España como en Europa. A pesar del creciente número poblacional de gente mayor y de su deseo expreso de participar en la gestión política no existe representación directa de los ciudadanos mayores ni en el Congreso de los Diputados ni en el Parlamento Europeo. Tampoco existe dentro de los partidos políticos una representación paritaria de los mayores como ya es práctica habitual con el feminismo. La madurez y el conocimiento que los mayores pueden aportar a la vida social y política es de valor incalculable y no se debe desaprovechar. Es pues una exigencia democrática y una necesidad social que los mayores tengan paridad dentro de los partidos y una representación política directa en los órganos de gestión. Dado que la contribución a la política de los mayores es esencialmente de carácter altruista y que la dinámica de partidos puede obstaculizar el desarrollo de programas que protejan los derechos de las personas mayores, otra alternativa es la creación de una plataforma donde puedan confluir las distintas organizaciones locales y autonómicas de la gente mayor. Este último tipo de estructura sería más flexible y podría ser más útil y eficaz que los propios partidos políticos.

La contínua inversión de la pirámide poblacional seguirá teniendo un impacto social y económico cada vez más importante y cuestiona el modelo de sociedad actual. Consciente de la creciente importancia social de la gente mayor, la ONU ha establecido una agenda de protección y fomento de sus derechos que han de implementarse para el 2030. Mantener pues la plena integración de los mayores en la sociedad es crítico y puede ser el estímulo necesario para la transformación del modelo social competitivo que actualmente tenemos en otro más cooperativo y humanista que permita desarrollar comunidades más sostenibles y cohesionadas. Esto será posible solamente si las personas mayores son empoderadas con las herramientas necesarias haciéndolas protagonistas de su propio destino.

FUENTE: https://blogs.publico.es/dominiopublico/29055/integracion-social-de-las-personas-mayores-una-prioridad-inaplazable/


¿Qué requisitos he de cumplir para jubilarme en España y obtener pensión contributiva?

Es necesario estar afiliado a la Seguridad Social, cumplir la edad legal mínima de retiro en cada momento (o los 65 años con un determinado número de años cotizados), y haber cotizado un mínimo de 15 años.

Para jubilarse formalmente en España y cobrar una pensión pública contributiva (es decir, derivada de las propias cotizaciones a la Seguridad Social y no de un régimen asistencial), los ciudadanos han de cumplir cuatro condiciones fundamentales: estar afiliados en la Seguridad Social, haber cumplido la edad mínima de jubilación (67 años en 2027, o 65 si se han cotizado 38 años y medio), haber cotizado al menos 15 años y encontrarse en situación de hecho causante de jubilación según los estándares legalmente establecidos.

  1. En primer lugar, es necesario estar afiliado en la Seguridad Social en alguno de los regímenes que se contemplan, ya sea el general, el especial del mar y la minería o el de trabajadores autónomos, por ejemplo. Según la Seguridad Social, serán beneficiarios las “personas incluidas en el Régimen General, afiliadas y en alta o en situación asimilada a la de alta”. La ley dice que también serán beneficiarios los trabajadores afiliados que, en la fecha del hecho causante, no estén en alta o en situación asimilada al alta, siempre que reúnan los requisitos de edad y cotización establecidos”. Es decir, basta con estar afiliados al sistema.
  2. Con respecto a la edad mínima, será de 67 años en 2027 pero hasta entonces se ha establecido un régimen transitorio desde el 1 de enero de 2013. Ese régimen parte de los 65 años de edad y va retrasando la jubilación a razón de un mes cada año desde 2013 hasta 2018, y de dos meses por año desde 2018 a 2027. Así hasta que se alcancen los 67. También se permitirá la jubilación a los 65 siempre que el trabajador haya cotizado un mínimo de años que va aumentando desde 35 a 38 años y medio en 2027 –a razón de un trimestre por año-. Ésas son las edades contempladas para la jubilación ordinaria, y se excluyen los casos de jubilación anticipada.
    Por ejemplo, se podrán retirar legalmente en 2019 los que tengan 65 años y ocho meses. Quienes hayan cotizado al menos 36 años y 9 meses podrían jubilarse a la edad de 65 años.
  3. El periodo cotizado mínimo es de 15 años para tener derecho a una pensión contributiva. Tanto para los trabajadores que estén dados de alta en la Seguridad Social o en situación asimilada, como para aquellos que no estén en esas situaciones, el periodo genérico mínimo es de 15 años o 5.475 días cotizados. Además, al menos debe haber dos años de cotización comprendidos dentro de los 15 años anteriores al momento de generarse el derecho -o anteriores a la fecha en la que cesó la obligación de cotizar, para trabajadores en alta o situación asimilada-, que es lo que se conoce como carencia cualificada o específica.
    Esto quiere decir que si una persona ha cotizado menos de 15 años en toda su vida, o si ha cotizado esos años pero dos de ellos no están dentro del periodo de 15 años anterior a su retiro (por ejemplo, desde los 52 años en el año 2027, cuando la edad legal para jubilarse sean los 67), o dentro de los 15 años previos al momento en que dejó de estar obligada a cotizar a la Seguridad Social –para trabajadores en alta o situación asimilada como por ejemplo los desempleados inscritos en la oficina de empleo-, pierde el derecho a su pensión contributiva, aunque puede acceder a una pensión de carácter asistencial en determinados casos.
  4. Para acceder a la jubilación, tiene que haberse producido lo que la ley llama “el hecho causante”. Este hecho causante puede ser:
    1. El día del cese en la actividad laboral, cuando el trabajador está en alta en la Seguridad Social.
    2. El día de presentación de la solicitud, en las situaciones asimiladas a la de alta (con dos excepciones: en caso de excedencia forzosa, el día del cese en el cargo que dio origen a la asimilación; y en caso de traslado fuera del territorio nacional, el día del cese en el trabajo por cuenta ajena).
    3. El día de presentación de la solicitud, en las situaciones de no alta.

Fuente: https://www.jubilaciondefuturo.es/es/blog/que-requisitos-he-de-cumplir-para-jubilarme-en-espana-y-obtener-pension-contributiva.html


Viejos

A mí, como a casi todos, me educaron para ser inmortal

Fotograma de ‘Frankie and Grace’

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Cuando me quejo por algún pequeño achaque, el hombre con quien vivo dice: “Estás viva”. Significa: “Si pasás algún tiempo sobre esta tierra, habrá desgaste de materiales. Quiere decir que estás viva: no te quejes”. Es una filosofía pragmática que me resulta inaplicable: a mí, como a casi todos, me educaron para ser inmortal. Al Alvarez escribe en En el estanque (diario de un nadador): “Otro indicio de la vejez es la gratitud que sentimos frente a cualquiera que todavía se dé cuenta de que tenemos alguna entidad. Hannah Arendt decía que una de las victorias del totalitarismo había sido despojar a sus víctimas de historia e identidad para pasar a tratarlas como estadística. La juventud (…) es un totalitarismo benigno”. Alvarez nació en 1929. Se dedicó a escalar hasta que a los 63 se quedó sin cartílago en un tobillo y empezó a nadar en los estanques de Hampstead Heath. El libro es un diario de esos “chapuzones” y una crónica acerca de cómo es envejecer. Mientras lo leía, también vi La mula, de Clint Eastwood, sobre un hombre que en su vejez transporta droga para un cartel mexicano; y las series El método Kominsky —la relación entre un actor añoso y su manager viejo— y Grace and Frankie: no sé si es buena pero es hermoso ver a Lily Tomlin y Jane Fonda obligadas a convivir a los 70, cuando sus maridos las abandonan para casarse entre ellos. Estos artefactos narrativos hablan de problemas de próstata, de sequedad vaginal, del terror a la muerte y a la enfermedad. Pero, en la vida real, no hablamos de esas cosas. Más bien, inventamos más y mejores eufemismos para mentar a los viejos: tercera edad, adultos mayores. Según la OMS, entre 2015 y 2050 la población mundial con más de 60 años pasará de 900 a 2.000 millones. Seremos muchos, pero vamos hacia la vejez sin saber —sin querer saber— cómo. O casi: dejamos que Netflix nos explique.

FUENTE: https://elpais.com/elpais/2019/03/18/opinion/1552929453_273695.html


Ancianos amenazados de perder sus viviendas

Adultos mayores de diversas organizaciones solicitan, hace meses, a la ministra de Justicia, Javiera Blanco, que la ley de inembargabilidad de sus bienes sea promulgada con urgencia. Eso evitaría que más ancianos vean rematadas sus viviendas por deudas. El proyecto aprobado en el Congreso surgió de una moción de la diputada de Renovación Nacional Marcela Sabat. Prohíbe el embargo de bienes por deudas o producto de algún engaño a adultos mayores en caso de tener éstos un bien raíz único que no supere un avalúo de 5.000 UF, es decir, 130 millones de pesos. Busca proteger el patrimonio de los ancianos cuando su morada sea su única propiedad y su ingreso mensual no exceda los 2,2 millones de pesos. Para acceder al beneficio es necesario, además, que la propiedad esté inscrita en el Conservador de Bienes Raíces y que no existan juicios pendientes.

Chile es un país que envejece. Según el último Censo, el 14,4 por ciento de la población es mayor de 60 años, porcentaje que crece sostenidamente, lo que plantea desafíos a la sociedad y el Estado. La Encuesta Casen 2011 cifró en dos millones 600 mil personas la cantidad de ancianos, un 15,6 por ciento de la población. Ante una u otra cifra, nuestro país es el tercero más envejecido de Latinoamérica, después de Uruguay y Cuba. La expectativa de vida es de 78,5 años: por cada cien menores de 15 años hay 67 ancianos.

Por su parte en enero de este año se aprobó el proyecto de Inembargabilidad de la Vivienda Social, patrocinado por la diputada del Partido Comunista Karol Cariola: “Estoy muy contenta y orgullosa de que se haya aprobado este proyecto que busca resguardar el derecho social a la vivienda”, dice. Tiene por objetivo que las personas que no pueden adquirir una vivienda con recursos propios y lo hacen a través de subsidios estatales, no pierdan sus viviendas: “Muchas personas las pierden por deudas con un banco o hipotecas pendientes, y ellos y sus familias quedan en la calle. No podemos permitir que eso ocurra porque son los más pobres de nuestro país los afectados. Para nosotros, la vivienda es un derecho, más todavía cuando es entregada con recursos del Estado”, agrega Cariola.

La iniciativa modifica el Código de Procedimiento Civil introduciendo un artículo que declara inembargable la vivienda social adquirida mediante subsidio estatal cuyo valor no supere las 520 UF y mientras sea la única propiedad adquirida.

VIVIENDO EN UNA CARPA

El noticiario 24 Horas de TVN dio a conocer el caso de un anciano que padece alzheimer y que producto de una deuda de 7 millones de pesos fue embargado, perdió su vivienda y terminó viviendo en la calle. Adán Castillo, vecino de Maipú, relata que su padre, él y su esposa Yolanda, hoy sobreviven en la calle: “Mi padre es un anciano enfermo, no está bien de la cabeza. Se atrasó en el pago de los dividendos, pero no lo sabía… No les importó y nos remataron la casa, nos desalojaron y hoy estamos viviendo con nuestros muebles y ropas en la vereda frente a la que fue nuestra casa. Mi padre estuvo durmiendo en una carpa… Hoy la carpa es nuestro dormitorio. Tenemos un colchón, almohadas, y la ropa está apilada al fondo. Sobre una mesa está la loza. Aquí tomamos desayuno y almorzamos. Esto es lo que queda de nuestra casa. Mi padre tiene 74 años, se vale por sí solo en algunas cosas, pero ya no entiende nada lo que sucede. Quedó debiendo varios dividendos, y pasó el tiempo. No nos preocupábamos cuando llegaban cartas de cobranza, pensábamos que no nos podían embargar porque la casa ya estaba pagada… Por su enfermedad él no tiene conciencia de lo sucedido. Hemos tenido bastante apoyo de los vecinos en alimentación y no nos ha faltado el agua ni el baño. Pero en relación a la casa no hay solución”, dice.

Manuel Muñoz Palma, abogado de defensoriasocial.cl, señala: “Creamos la Defensoría Social para defender los derechos de los indefensos, no exclusivamente de las personas contra el Estado, sino también contra empresas que los vulneran. Hace un año que tenemos personalidad jurídica, pero llevamos muchos más trabajando este tema. Nos enfocamos en los derechos del consumidor, y la defensa de adultos mayores nació a raíz del caso de Víctor Bueno. En el año 2012 fue embargado por una deuda. Se reunió con la diputada de Renovación Nacional Marcela Sabat. Juntos hicieron un proyecto de ley de Inembargabilidad de los Bienes de los Adultos Mayores. A nosotros nos interesó el tema y lo apoyamos. Hemos enviado cartas a la Presidencia y al Ministerio de Justicia para que las autoridades expliquen por qué no han promulgado esa ley aprobada en agosto del año pasado. Pensamos que hay un lobby que lo impide: Cajas de Compensación, bancos, casas comerciales e instituciones financieras no tan formales presionan para que esta ley no exista. Si se promulga no podrán embargar a personas de la tercera edad. Hace inembargables los bienes del adulto mayor, su propiedad y todo lo que hay dentro. Nos manifestamos junto a adultos mayores que podrían verse afectados. Fuimos junto al alcalde de Maipú, Christian Vittori, de la Democracia Cristiana. Aún no nos citan ni tenemos respuesta porque sigue operando el lobby. Los bancos o casas comerciales a las personas mayores de 60 años prácticamente les regalan los créditos. Les entregan tarjetas con un millón o más sin pedirles ningún documento. Les otorgan créditos esperando embargarles cuando caigan en la cesación de pago y quitarles todo”.

El abogado Muñoz, agrega: “En Maipú vimos un caso muy extremo, el de un anciano con alzheimer. Fue embargado y perdió su propiedad. Se quedó viviendo tres meses en una carpa. El señor Castillo es un anciano enfermo. Hoy está internado en un hogar, pero su familia sigue viviendo en la calle y la propiedad está sin ocupantes. La vivienda fue rematada… No podemos permitir que esto siga ocurriendo. La Oficina del Defensor Ciudadano de Maipú tomó la causa del señor Castillo. Como sufrió un remate, existía un saldo que nadie había ido a reclamar. Él tenía una deuda de 7 millones de pesos y su vivienda fue rematada en 15 millones, quedaban 8 millones a su disposición. Se van a encargar de sacar ese sobrante y que tenga una mejor condición para sobrevivir o aportar esos recursos para una nueva vivienda subsidiada… Intentamos catastrar otros casos en Maipú pero no los encontramos. En Cerro Navia sí existen. La Dirección de Desarrollo Comunitario nos informará de ellos. Volveremos a solicitar una nueva audiencia ante la Seremi de Justicia a fin de tener fecha cierta de cuando se promulgará la ley, e ir con personas afectadas, casos concretos”.

ESTRATEGIA DE USUREROS

La población de adultos mayores es muy alta, son ancianos con ingresos mínimos de 60 mil pesos, unos 90 dólares. “Para los acreedores -agrega el abogado Muñoz-, esta situación es muy rentable; como tienen una propiedad, les entregan créditos que tarde o temprano les será imposible pagar. El fin último es apoderarse de las propiedades. Por regla general, quienes más créditos les dan son las financieras informales o las Cajas de Compensación. Existen más de 700 mil adultos mayores con juicios para embargar sus bienes. Estas financieras, cajas, bancos y tiendas comerciales, seguramente harán un pool de demandas; después que estén todos los ancianos demandados, se promulgará la ley. Ya no les servirá, quedarán fuera, sin protección. Aquí no opera el principio del derecho penal o laboral de aplicar la norma más ventajosa. Al deudor se le aplica lo que más lo perjudica. En el caso del anciano con alzheimer no les importó nada. No tuvo defensa. Por su enfermedad ni siquiera supo que tenía una deuda. Tampoco hay equidad cuando enfrentan el tribunal. Un abogado del Banco de Chile, con magister, doctorados y veinte años de carrera, litiga contra quien defiende a un abuelito: un postulante de la Corporación de Asistencia Judicial haciendo su práctica”.

RESISTENCIA AL ABUSO

En febrero, deudores habitacionales protestaron en el frontis del Banco Santander, en Concepción, denunciando remates de viviendas. Representan a más de 15 comités de la organización Andha Chile Democrático en Hualpén, Talcahuano, San Pedro de la Paz y Coronel. El dirigente Luis Carrasco, explica: “Los procesos de remates afectan a 50 familias, en ellas hay ancianos y niños. Están rematando viviendas de vecinos que están debiendo dos o más dividendos. No están aceptando que paguen, solo les interesa rematarlas y apropiarse de las casas lo cual es injusto, deben darle la oportunidad de pagar”.

Hace tres años Rita Guerrero se atrincheró en su casa en San Bernardo. Ha sido desalojada en más de una oportunidad por atraso en el pago de dividendos: “Quieren rematarme la casa que estuve pagando con sacrificio durante diez años. Estuvimos de allegados, después arrendé una pieza hasta que tuve la oportunidad de comprar esta vivienda. Nos atrasamos tres meses en el pago del dividendo, que es de 120 mil pesos mensuales. A veces, mi hijo pagaba entre 160 y 200 mil, y en febrero pagó 300 mil, pero no nos sirvió de nada. Me quitan la casa, la vuelven a vender y en diez años más, a esa otra persona que está pagando también se la van a quitar y la vuelven a vender. Yo no necesito ningún abogado, solamente a la organización de deudores. Si me viene a tirar para afuera de nuevo, si me desalojan, me voy a volver a tomar mi casa”, dice.

Roxana Miranda, dirigenta vecinal, presidenta de Andha Chile Democrático y ex candidata presidencial, agrega: “Están los remates que todo el mundo lo ve, pero hay otro negocio oculto: los créditos judicializados que salen a remate pero llegan a un acuerdo final. El 95 por ciento de la cartera hipotecaria está en el BancoEstado, por lo tanto es ahí donde se hacen estos negociados. Hace diez años, de la noche a la mañana, un grupo de familias a las que se les habían entregado viviendas sociales fueron obligadas a pagar dividendos a Inverca, una caja de pago que implementó Serviu y que amenazaba con quitarles las viviendas a las familias que no pagaran los dividendos. Con esas presiones comenzó a cuajar un movimiento social: en sus inicios como una coordinadora, y al poco andar se le bautizó como Andha Chile. Nos hemos transformado en un tremendo movimiento social capaz de parar los abusos de los bancos y que, además, ha logrado obtener beneficios de distintos gobiernos, resistiendo y manteniendo la organización. Nos enfrentamos a los ladrones de cuello y corbata, tanto banqueros como políticos piratas. Últimamente hemos logrado ganar dos decretos: uno que ya se está aplicando donde se incorporan beneficios a familias cuyo monto de vivienda sea hasta 1.200 UF y sin ficha de protección social, y otro, que está en tramitación para 13 mil familias. Vivimos un momento importante no solo en la lucha de las deudas hipotecarias sino que también hoy con los créditos de consumo. Somos los ‘estafados habitacionales’. Actualmente existe el acceso a un subsidio habitacional entregado por el Estado, pero el ciudadano debe tener un ahorro previo y luego pagar mensualmente dividendos por 15, 20, o 30 años. La pillería está en los posibles atrasos que conllevan que la deuda se transforme en imposible de ser cancelada y, por lo tanto, las financieras rematan las casas obteniendo sustanciales ganancias o en su defecto, que las familias sigan pagando de por vida las deudas. Nuestro pueblo está humillado e indefenso frente a tal estrategia neoliberal de ingenieros comerciales, ideólogos de derecha, financistas, banqueros e inmobiliarias”.

Manuel Muñoz, relata el caso de Víctor Bueno: “Él tenía dos créditos, cayó en cesación de pagos y lo embargaron, aunque lo hicieron todo fuera de plazo. Solicitamos las prescripciones correspondientes, pero aún está en juicio. Don Víctor sigue en la inseguridad de no saber si va a perder o no su propiedad… Lo que hacen muchas empresas como negocio es que, en el fondo, no quieren que les paguen los créditos. Prefieren volver a pactar las deudas. Si vas a un banco o casa comercial a liquidarla no te dejan hacerlo fácilmente, te tramitan. Les conviene mantener deudas vigentes porque declaran un pasivo muy alto y piden créditos, como el caso de La Polar. Si los clientes pagan no se genera ese pasivo para que puedan endeudarse con fondos internacionales”.

Se presentó la moción en agosto de 2012; se discutió y, en agosto de 2015, el ministro de Desarrollo Social expuso en el Congreso. Fue acogido y aprobado todo el articulado, pero hasta la fecha falta que pase por el trámite del Ministerio de Justicia y quede habilitada para la firma de la presidenta Michelle Bachelet.

El abogado Manuel Muñoz, agrega: “También está el proyecto de Inembargabilidad de las Viviendas Sociales, presentada por la diputada Karol Cariola. Pienso que la gente que obtuvo vivienda a través de un subsidio debiese ser inembargable, pues son personas de escasos recursos. Nadie cae en cesación de pago porque quiera, sino porque sus condiciones socioeconómicas no les permiten seguir pagando”, concluye.

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Cuatro fórmulas para no morir en soledad

Pedro devolvió a Begoña las ganas de vivir. Vivian charla con Ángela. Un hombre de 21 y otro de 90 se hacen amigos. Varias experiencias contra el aislamiento de los mayores

 Carmen Abellán en su casa con Remei Raga, impulsora de un proyecto contra la soledad en Valencia. MÒNICA TORRES

Se llamaba Amanda y llevaba muerta cinco años, tendida en el suelo de la cocina de su casa, en Madrid. Ningún vecino se había percatado de que esta mujer de 83 años había sufrido un ictus mortal. La policía halló su cadáver, momificado, tras un aviso de su sobrina, que vive en Israel. Ocurrió hace un mes. Es el ejemplo más extremo del aislamiento y cada cierto tiempo se difunde un nuevo caso. Alguien a quien nadie, ni familiares, ni amigos, ni el tendero, ni la farmacéutica, echaron de menos. Ayer mismo se conoció la muerte en soledad de otro hombre de 85 años en Alicante.

La soledad es una de las formas más extendidas de exclusión. No está necesariamente vinculada a la edad, pero sí afecta especialmente a los mayores. En España, 4,7 millones de personas viven solas, según cifras del INE. De ellas, más de dos millones tienen más de 65 años. Más de 850.000 han superado el umbral de los 80. La esperanza de vida aumenta y los modelos familiares cambian. Surgen iniciativas para combatir este mal. Para tejer una red que acompañe a los más vulnerables. A quienes necesitan charlar, dar un paseo, sentir que vuelven a importarle a alguien.

FUENTE: https://elpais.com/sociedad/2019/05/27/actualidad/1558980779_382517.html


Los náufragos del tercero sin ascensor: la soledad y el maltrato que sufren los mayores

La edad es la tercera causa de discriminación en el mundo, por detrás del racismo y el sexismo.

La edad es la tercera causa de discriminación en el mundo, por detrás del racismo y el sexismo. Los psicólogos lo llaman edadismo. Ese momento en el que como si de un manotazo, un joven barriera todas las fichas del tablero e hiciera que los mayores desaparecieran del mapa. Ese momento en el que esa persona con esa edad, con esas limitaciones, empieza a ser molesta. Para algunos, directamente, invisible

Jose Hipólito (74) sintió el manotazo en cuanto dejó de trabajar. Fue de un día para el otro. Lo recuerda con todos los detalles, como suele pasar con esos momentos de epifanías. Tenía 65 años y siete meses, había sido administrativo toda su vida. Del trabajo a casa, de casa al trabajo. Muy de vez en cuando una caña con los compañeros al final de la jornada, “pero muy de vez en cuando”, insiste. Y de repente ese jueves, de sol, de frío de enero, después de tomarse su café con una magdalena, se dio cuenta de que estaba solo. Su mujer había fallecido cinco años antes, su hijo mayor estudiando en Alemania y el pequeño en Londres. Y Jose en su apartamento de tres habitaciones, cargadas de pasado y con poco presente que compartir, empezó a dejar de ver su futuro: “Me sentí tremendamente solo. Lo recuerdo y me da un escalofrío”.

Para Mari Carmen Díaz (72) los cambios se sucedieron poco a poco. Una vida entera trabajando en casa. Tres hijos que criar. Montones de ropa que planchar, abastecer la nevera cada semana porque la tropa arrasaba con todo en poco días. Esos pantalones a los que hacer el dobladillo. Y el cocido semanal que no podía faltar porque tanto le gustaba a Antonio. “Ay mi Antonio, él fue el primero en dejarme”, nos dice.

Mari Carmen enviudó cuando tenía 67 años. Dice que ahí fue cuando las cosas empezaron a torcerse. En casa sólo quedaba su hija pequeña, Julia, que aguantó un año más al lado de su madre: “Si yo lo entiendo, los chavales tienen que volar y hacer su vida”, nos dice más resignada que convencida. Los montones de ropa se fueron reduciendo, y ahora “planchar para mí no hace falta, con colgar la ropa bien estirada me vale”, nos explica. El cocido empezó a ser quincenal, después mensual, hoy dice que “uy con suerte” reúne a todos sus hijos cada dos meses. Nos cuenta que las camas siempre están hechas. Los baños limpios. La cocina impoluta. Y el día que peor está hay apenas un plato en el fregadero. Lo que sobran son las horas de televisión en el salón. De encierro. De repente una semana sin salir de casa porque ya no hace falta rellenar la nevera: “Si con un yogur ya he cenado”, dice. El dolor de rodilla que aumenta, y no sabe por qué, si ya no hace nada. Y lo de vivir en un cuarto sin ascensor en el centro de Madrid, y no subir más las escaleras del tirón. “Me da pereza salir, lo reconozco”.

Mari Carmen es lo que el responsable del Departamento de Mayores de la Cruz Roja, Jorge Cubillana, describe como “los náufragos del tercero sin ascensor”, para referirse a las personas mayores que por el mismo transcurso de la vida se han quedado solas. Personas que también son víctimas de barreras arquitectónicas -no disponer de ascensor en su edificio, por ejemplo- que las aíslan aún más, y de las sociales -entorno de amigos y familia- que les hacen sentir como una carga -el 43% de los mayores españoles se siente así, dice el boletín sobre Vulnerabilidad Social de Mayores de Cruz Roja.

“No decimos que sus familiares sean malas personas, sino gente normal que por su día a día casi no ven a sus padres. El modelo de sociedad lo ampara, por eso debemos pensar en otro modelo que no se base en la exclusión y la estigmatización de los mayores”, le dice a Público, Jorge Cubillana.

El estigma

En España hay ocho millones de personas mayores de 65 años. Dos millones viven solos y al menos un millón y medio -uno de cada cinco- declaran sentirse solos, según datos de la ONG Desarrollo y Asistencia. El INE calcula que el porcentaje de población mayor de 65 años dentro de 15 años será un 25% y dentro de 50 años será casi un 40% sobre 44 millones de habitantes. La ONU asegura que España en 2050 será el tercer país más envejecido del planeta por detrás de Japón e Italia. A esas alturas, la soledad ya podría ser una epidemia.

Tres millones y medio de españoles dicen sentirse solos, y aunque la soledad no entiende de edades, según Cubillana, los mayores la sufren con más crudeza porque viven una situación que tiende a cronificarse: “La soledad es causa y efecto de ser mayor. La sociedad los estigmatiza y los aísla. Luego están las circunstancia naturales como quedarse viudo, que los hijos se vayan de casa, o una enfermedad que al final te deja discapacitado, como los ictus. Todo eso son cosas cotidianas de la vejez. Pero el resto de la sociedad mira hacia otro lado como si nunca fuera a envejecer”, nos dice el responsable de Mayores de Cruz Roja.

Por eso además de los proyectos de visitas semanales a las viviendas de mayores, o la llamada periódica para preguntar al anciano “qué tal va todo”, o los talleres de actividades para que vuelvan a tejer una red de amigos con la que sostenerse. Además de la ayuda alimentaria o de los pagos de la luz para el 19,5% de mayores que viven en riesgo de exclusión social y pobreza energética a que atiende Cruz Roja. Además de todo eso, esta organización pelea por acabar con el estigma del ser mayor.

“Si le pedimos a alguien que haga un dibujo de una persona mayor, seguro que le pone un bastón, lo pone medio enfermo, inválido. Eso ya es un sesgo y el primer paso para la discriminación. Los mayores no son un grupo homogéneo porque desde los 65 a los 95 años hay por lo menos dos generaciones. No es lo mismo el que se acaba de jubilar y no tiene problemas cognitivos o de salud, con el mayor dependiente que no se puede levantar de la cama. Son realidades completamente diferentes y ambos son mayores”, dice Cubillana.

Ambos también sufren la discriminación social del “ser una carga”, un concepto que funciona como terminología administrativa: “carga familiar”. Y ambos son víctimas del edadismo que emerge poco a poco en detalles imperceptibles para quien discrimina, pero cada vez más dolorosos para el que los sufre. Un día es el “no te enteras de nada, papá”. Otro día el “deja, deja, que lo hago yo que tú no sabes”. O el “cómo te repites, ya lo has contado un millón de veces”.

Lo resume el sociólogo Arturo Torres en el artículo Edadismo: la discriminación por edad y sus causas: “El edadismo crea amplios grupos de población que se ven alienadas de la toma de decisiones más importantes. Parece que otras generaciones hayan colonizado sus entornos de vida”.

El control de las finanzas en mayores que no tienen ningún problema cognitivo es uno de los síntomas más habituales del edadismo, y del maltrato psicológico. “La mayoría de los que atendemos nos dicen que sienten que no sirven para nada, que ya nadie les hace caso, y eso es consecuencia de infantilizarlos y de tratarlos con condescendencia”, explica Cubillana. Luego están aquellos que no tienen quien les diga nada y que pueden pasar hasta un mes sin cruzar palabra con nadie. A ellos la soledad les arrastra hacia otro tipo de enfermedades.

Así lo afirma un estudio de la universidad de Chicago que advierte cómo la soledad puede aumentar un 26% el riesgo de mortalidad al provocar problemas cardiovasculares, neurodegenerativos, obesidad o depresión. “Lo más duro de todo es cuando mueren solos. No me refiero al momento de morir, sino a todo ese tiempo previo, meses o años que han pasado solos esperando a la muerte”, dice el de Cruz Roja, por eso —insiste— “hay que empezar a pensar en otro modelo de sociedad”.

Sin marco legal para defenderse

La soledad puede llegar por las circunstancias del día a día como Mari Carmen o Jose. O por el abandono intencionado de familiares, lo que entraría dentro de la categoría de maltrato. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 10% de los mayores se sienten maltratados, pero advierten que el número podría ser mucho mayor ya que la mayoría por vergüenza o por miedo, ni lo reconoce ni lo denuncia.

Un estudio realizado por la Unión de Pensionistas (UDP) advertía que el 7% de los mayores de 65 años residentes en España afirmaba haber sufrido en el último año algún tipo de abuso, ya sea por privación, maltrato psicológico y verbal, económico e incluso físico y sexual.

Desde Cruz Roja nos reconocen que encontrarse con ancianos semi desnudos, desnutridos abandonados en sus viviendas es una realidad “relativamente común”. Como lo es el timo o el robo, ya no solo de estafadores profesionales, sino por parte de los familiares: “Me acuerdo de una mujer que había perdido su casa porque sus hijos la habían vendido sin su consentimiento. Ella tenía plenas facultades y acabó en una residencia pública porque la dejaron sin hogar”. Mayores —con sus plenas facultades— que son instalados en residencias en contra de su voluntad es otra de los problemas habituales a las que se enfrenta esta organización.

También están los maltratos menores, pero no menos duros. Como la historia de aquel anciano al que se le rompió la dentadura y sus hijos le dijeron que no se la arreglarían hasta que volvieran de vacaciones. Los maltratos más brutales como los de abusos sexuales, que son los más excepcionales. Y luego está el abandono: “Sobre todo en verano. Los familiares no les dan las medicaciones durante un par de días y después los llevan a urgencias, y allí les dejan. Casi siempre es en el cambio de quincena, así se van de vacaciones sin el abuelo”, nos dice Cubillana, recordando las denuncias que hicieron varios hospitales hace un par de años donde advertían que varios mayores habían sido abandonados en urgencias.

Mientras que abandonar a un animal es un delito específicamente penado, no sucede lo mismo con un mayor: “No hay un marco legislativo específico para mayores porque no lo consideran un colectivo especialmente vulnerable. Una de nuestras batallas es que se cree este marco legal que los defienda”, dice Cubillana.

El magistrado José María Gómez Villora, especialista en violencia de género, reconocía en una entrevista en 20 minutos que “se pone énfasis en la protección a los menores y nos olvidamos del otro extremo”. El coordinador del programa Malos Tratos y Abusos a Personas Mayores de la UDP, Javier Álvarez, decía en el mismo diario:»Es como si el 25% de la población española estuviera enferma y necesitara unos recursos y cuidados específicos y no recibiera tratamiento. Están muy indefensos”.

Jose tuvo “la suerte” —nos dice— de que su hijo pequeño volviera a casa: “El pobre está en paro, y los trabajos que consigue no le dan para pagar un alquiler”. Se llevan bien aunque está cansado de que le diga “que no se entera de nada” y cosas por el estilo: “Cuando volvió encontró muy mal. se asustó mucho y me dijo que tenía que salir y hacer actividades. Le hice caso”. Todos los miércoles tiene taller de pintura en su barrio y está pensando en atreverse con Bailes de salón.

Mari Carmen anda con sus antidepresivos, y sale poco: “Igual cuando mis hijos me den algún nieto me animo más. Pero ahora me siento cansada. “Me da pereza salir, lo reconozco”.

FUENTE: https://www.publico.es/sociedad/edadismo-naufragos-tercero-ascensor-soledad-maltrato-sufren-mayores.html


La luciérnaga, el gorrión y la sardina

Es posible que el lector se haya sorprendido al leer este titular con aire de fábula en la columna de opinión de eldiario.es. Sobre todo en estos momentos: cuando la actualidad política aprieta tanto y hay tanto en juego. Pero es que lo que me dispongo a contarles no es una fábula. Ojalá lo fuera.

El propósito del titular es ése: romper la dinámica y llamar la atención de todos sobre un tema que considero tan importante para todos aunque nos preocupe solo a pocos. Porque lo que está pasando, lo que sigue pasando ahí fuera, en la naturaleza, es tremendo.

Permítanme que, más allá de preguntarles cuánto hace que no salen al campo, insista en preguntarles cuánto hace que no ven una luciérnaga, una mariquita, un ciempiés.

Cuánto hace que no escuchan a los grillos, que no dan un par de manotazos al aire al oír el zumbido de una abeja. Que no les distrae el soniquete de las golondrinas en los alambres de la luz o el vuelo bajo de una libélula.

Hace cuánto que no acuden los gorriones a las migajas del parque, que no les salta ningún saltamontes a los pies, que no juegan con las tijeretas.

Lo más inquietante de la pérdida de biodiversidad, de esa acelerada extinción de especies que según los expertos está sucediendo a un ritmo hasta 1.000 veces superior a lo que sería natural, es que acontece en buena parte por la base: la que representan todos los que les acabo de citar.

Estamos perdiendo a la infantería de la naturaleza. Lo que desaparece ahora son los primeros eslabones de la cadena trófica, y además se están yendo de puntillas. Porque el descenso, que afecta de manera generalizada a todos los ecosistemas del planeta, incluidos los marinos, se está produciendo en el más absoluto anonimato.

Uno de los descalabros más sobrios es el de la sardina. El año pasado, un informe científico elaborado por los investigadores del Consejo Internacional para la Explotación del Mar (ICES, por su sigla en inglés) alertaba de que las poblaciones de sardina ibérica están en caída libre desde 2006 y se encuentran en mínimos históricos.

El descenso está resultando tan precipitado que la especie ha pasado en apenas una década de ser relativamente abundante a encontrarse en serio peligro de extinción. Algo que con toda certeza científica ocurrirá si no se ponen en marcha acciones inmediatas para garantizar su conservación.

Para evitar su desaparición los expertos recomendaron suspender terminantemente y con carácter inmediato la pesca de la sardina (captura cero) en nuestras costas y las de Portugal. Lo que proponían con los censos y las estadísticas en la mano es dejar de pescar sardinas para darles un respiro y seguir pescándolas una vez se recuperasen las existencias. Pero no hubo manera. Ahora el ICES ha presentado un nuevo informe en el que denuncia que el plan de gestión propuesto por los gobiernos de España y Portugal para detener el declive de la sardina no es suficiente («no preventivo») y recomiendan un mayor compromiso para evitar el colapso definitivo de la especie.

Estamos hablando de la sardina, la humilde y antaño abundantísima sardina ibérica, que se va, que se nos está yendo. Por eso a muchos les causó tanta sorpresa que la sardina apareciese en una de las esquelas publicadas por Greenpeace (#RIPBiodiversidad) el pasado Día Internacional de la Diversidad Biológica (22 de mayo), junto al tigre, el orangután o el tiburón ballena. Esa campaña de Greenpeace fue un relámpago, un electrochoque.

Porque mientras se recupera el panda gigante (por favor, no le llamen oso), el lince ibérico o el gorila de montaña, lo que ahora está cayendo en picado es lo que hasta hace poco considerábamos común y dábamos por imperecedero. Por todo ello les apuntaba que no, que lo de la luciérnaga, el gorrión y la sardina no era el título de una fábula. Ojalá lo fuera.

FUENTE: https://www.eldiario.es/zonacritica/luciernaga-gorrion-sardina_6_907519256.html


Amparo Grolimund: «Nos han echado migajas a ver si callábamos, pero seguiremos manifestándonos»

Amparo Grolimund, pensionista y miembro de los yayoflautas. David Conde

Amparo Grolimund tiene 75 años y forma parte el colectivo yayoflautas. Como miles de pensionistas en los últimos años, ha salido a la calle a protestar contra la reforma de las pensiones y para que la subida de las jubilaciones estuviera vinculada al IPC por ley. Pese a que las movilizaciones consiguieron que el Gobierno de Mariano Rajoy subiera las pensiones según la inflación en 2018 y 2019, dejando en entredicho la reforma que este mismo Ejecutivo impulsó en 2013 (subida del 0,25% anual y aplicación del factor de sostenibilidad ligado a la esperanza de vida), Amparo solo admite que les «han echado algunas migajas para ver si callábamos».

Con una pensión de algo más de 950 euros al mes, Amparo le pide a los políticos «que hagan prevalecer la ética antes que el interés, que respeten los derechos humanos y los derechos sociales», y que si no son capaces de hacerlo, «que tiren la toalla, se marchen y dejen paso a otros que sí lo puedan hacer». Lo que sí tiene claro es que mientras haya injusticias saldrá a la calle a protestar: «Nos seguiremos manifestando mientras haya personas que con sus pensiones estén en el umbral de la pobreza».

Usted ha participado en las manifestaciones por las pensiones, ¿qué le llevó a salir a la calle?

El ideario de los yayoflautas es dejar un mundo mejor para hijos y nietos. Nos incentiva a salir a la calle más que nuestras pensiones, que mal que bien las cobramos, el futuro de nuestros hijos y nuestros nietos, que ahora mismo está negro, pero negro carbón. No es solamente por las pensiones actuales sino también por las pensiones futuras. Hay que recordar que ahora hay pensiones entre 400 y 600 euros que son de lesa humanidad, por no decirlo de otra manera.

¿Cree que las movilizaciones de los pensionistas han servido para algo?

Nos han echado algunas migajas para ver si nos callábamos. Evidentemente no hemos llegado adonde exigíamos. Nuestro lema es: ‘Gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden’. Nos seguiremos manifestando mientras haya personas que con sus pensiones estén en el umbral de la pobreza. Tenemos que luchar para que las personas mayores, la sociedad en general, no sufran pobreza energética, no sufran el no llegar a fin de mes o tengan que escoger entre comer o comprar las medicinas. El Gobierno debe darse cuenta de todos estos problemas y si no se entera, seguiremos protestando.

Si fuera presidenta del Gobierno, ¿qué cambios haría en el sistema público de pensiones?

El Gobierno del PP utilizó la hucha de las pensiones para tapar problemas de liquidez, algo que no se debería haber tocado. Deberían ser inviolables las cotizaciones de la gente que está trabajando, porque con estas cotizaciones se están pagando las pensiones, lo mismo que nosotros trabajamos para pagárselas a otros. Como presidenta recordaría que hemos rescatado a los bancos con el dinero de todos, también de los pensionistas, y parece que no tienen intención de devolverlo, unos bancos que le han vendido a algunos incautos las preferentes. Si fuera presidenta conformaría un buen equipo para trabajar y que no se olvide que a los políticos los elige el pueblo. Ya sabemos que en los programas electorales prometen y prometen y cuando llegan a gobernar se enfrentan a muchos escollos: las grandes multinacionales, el poder del dinero, pero por lo menos que se intente con una cierta decencia. Hay un alto índice de suicidios, que no viene reflejado en ningún sitio, por desahucios o porque no tienen trabajo, que yo no lo llamaría suicidios, lo llamaría asesinatos, por imprudencia, pero asesinatos.

El principal obstáculo que ponen los políticos para solventar el sistema público de pensiones es la financiación, ¿quién cree que debería aportar más?

No habría que mimar tanto a la patronal. Hay que exigir que los contratos de trabajo sean dignos y se paguen unos salarios decentes. No puede ser que haya gente a la que despiden el viernes y la vuelven a contratar el lunes. Hay una permisividad con la patronal que no se debería dar, solo nos hace falta que salgan como en Francia: si no tienen pan, que coman bizcochos. Por otro lado, las empresas del Ibex pagan un porcentaje de impuestos mucho más bajo que un pensionista o un trabajador medio. Las pensiones se pueden arreglar si el que más tiene contribuye más. De esta manera las pensiones mínimas, que son de miseria, irían subiendo hasta alcanzar una cuantía digna. Hasta ahora se ha mantenido el sistema con las contribuciones de los que tenemos menos. Da un poco de miedo el repunte de la derecha, parece que los logros que se habían conseguido hace años, aunque algunos fueron eliminados, los van a terminar de laminar, solo hay que ver cómo están con el feminismo, cuando las jubiladas cobramos menos que los jubilados por la brecha salarial.

En el Pacto de Toledo, las decisiones que se toman sobre las pensiones tienen que ser por consenso, ¿cree que es la mejor fórmula?

El Pacto de Toledo es como un bebedero de patos. Hemos pedido pensiones dignas y que las aumenten según el IPC, pero el Pacto de Toledo nos ha mantenido tres o cuatro años con subidas del 0,25%, que se traducía es una media de dos euros al mes. ¿Dónde estaba entonces el Pacto de Toledo?

¿Usted cree que sus nietos podrán cobrar una pensión en el futuro?

Como no se remedie la situación no creo, pero es que tampoco creo que puedan cobrar una pensión digna mis hijos. Estamos en unos tiempos muy convulsos y puedo comprender que haya que hacer grandes reformas, pero no ha habido gestos con las personas que menos tienen. Se hacen presupuestos con millones para el Ejército, ¿para qué? ¿Estamos en guerra? Hay gente que está pasando hambre, se cierran los comedores de los colegios y hay niños que no se alimentan bien, no sé si se están dando cuenta. No es mi caso, pero hay gente que lo está pasando muy mal. El anuncio de la abuela que le dice a su nieta que se coma ella el bocadillo porque ella ya ha comido, aunque es mentira porque no tiene qué comer es una realidad. No sé cómo pueden dormir tranquilos.

¿Qué le recomendaría a los políticos antes de empezar la campaña electoral?

Que hagan prevalecer la ética antes que el interés, que respeten los derechos humanos y los derechos sociales. Son elegidos por el pueblo y tendrían que respetarnos. Si no son capaces de hacerlo, que tiren la toalla, se marchen y dejen paso a otros que sí lo puedan hacer.

FUENTE: https://www.eldiario.es/politica/Amparo-Grolimund_0_879462367.html


Yoga en Silla con Tatis Cervantes-Aiken para optimizar tu salud

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Publicado el 14 jul. 2015
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Disfruta por una hora de esta clase de Yoga en Silla con Tatis Cervantes-Aiken para optimizar tu salud. Tatis, instructora certificada de yoga en silla, ha diseñado movimientos de yoga que puedes hacer sentado(a) y de pie para incrementar tu flexibilidad, circulación, fortalecimiento en los huesos, equilibrio y concentración mental! Por favor comparte este video con tus seres queridos. Es nuestro regalo de Salud y Bienestar para ti!


VIAJES. Precios según destinos, temporada y modalidad

INFORMACIÓN DEL IMSERSO

Fuente: http://www.imserso.es/imserso_01/envejecimiento_activo/vacaciones/precios_destinos_modalidad/index.htmPrevisión de precios para la temporada 2018-2019

Precios 2018-2019  (PDF 109 Kb.)

Dependiendo de las fechas, modalidad, duración del viaje y tipo de alojamiento, los precios son los siguientes:

 
Destinos Temporada
baja
Temporada
alta
Temporada
única
Zona costera peninsular:
Andalucía, Cataluña, Murcia y C. Valenciana con transporte
Estancias 15 días (14 noches) 318,21 € 377,14 €
Estancias 10 días (9 noches) 219,57 € 264,36 €
Estancias 8 días (7 noches) 171,40 € 209,61 €
Zona costera peninsular:
Andalucía, Cataluña, Murcia y C. Valenciana sin transporte
Estancias 15 días (14 noches) 259,18 € 322,27 €
Estancias 10 días (9 noches) 180,24 € 231,34 €
Estancias 8 días (7 noches) 146,30 € 191,82 €
Zona costera insular:
Illes Balears con transporte
Estancias 15 días (14 noches) 333,25 € 409,55 €
Estancias 10 días (9 noches) 241,20 € 303,38 €
Estancias 8 días (7 noches) 188,68 € 244,15 €
Zona costera insular:
Illes Balears sin transporte
Estancias 10 días (9 noches) 180,24 € 231,34 €
Estancias 8 días (7 noches) 146,30 € 191,82 €
Zona costera insular:
Canarias con transporte
Estancias 15 días (14 noches) 569,78 €
Estancias 10 días (9 noches) 399,89 €
Estancias 8 días (7 noches) 324,30 €
Viajes combinados 15 días (14 noches) 604,82 €
Zona costera insular:
Canarias sin transporte
Estancias 10 días (9 noches) 231,44 €
Estancias 8 días (7 noches) 191,82 €
Turismo interior Circuitos 7 días (6 noches) 293,75 €
Circuitos 6 días (5 noches) 266,91 €
Circuitos 5 días (4 noches) 228,18 €
T. naturaleza 5 días (4 noches) 262,16 €
T. naturaleza 4 días (3 noches) 206,52 €
Capitales de provincia 4 días (3 noches) 113,55 €
Capitales de provincia 3 días (2 noches) 93,93 €
Ceuta o Melilla 4 días (3 noches) 237,41 €

Estos precios incluyen:

  • Alojamiento: habitación doble a compartir. Uso individual suplemento por noche: 15 € Illes Balears y zona costera peninsular, 17 € Canarias y 19 € turismo interior.
  • Pensión completa, excepto en viajes a capitales de provincia que el régimen es de media pensión.
  • Transporte, excepto en las modalidades sin él, y, en viajes a capitales de provincia.

Temporada baja: Península e Illes Balears entre 1-17 diciembre y 1-31 enero.

Temporada alta: El resto de las fechas y destinos.

Turnos de Navidad y Fin de Año: Tendrán un suplemento en el precio de 21 € por persona, por cada grupo de fiestas, Navidad-Nochebuena y Noche Vieja-Año Nuevo.

Última actualización: jueves, 13 de septiembre de 2018